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  Un cavaliere della patria “Ser abofeteado teniendo las manos atadas detrás de la espalda   es algo que no le deseo a nadie”.  Amadeo Novello.  Diario de guerra . Su primera fuga fue una noche estrellada. Cuenta que avanzaban arrastrándose por tierra solo cuando las nubes tapaban la luna. Es que esta iluminaba demasiado el borde de la carretera de pedregullo llena de barro y de pozos de la zona de montaña por la que se desplazaban, bajo el cielo de Yugoslavia. La mirada de mi papá era casi siempre grave y atormentada. Los ojos muy claros y como allá atrás de un velo. O apenas cerrados como para apuntar bien lejos y clavarlos en  el infinito. Con cierta presunción de la experiencia de vida, con  dolor y orgullo, parecía decir: “Yo, sufrí”. Siempre que posaba para una foto, se le notaba el peso de hacerlo para la posteridad, para que en él se viese todo él. Es que en ese hombre viejo se confundían el pasado de guerra y...

Dónde está Mónica TRAILER vertical

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"El trabajo sobre la memoria se hará, entonces, en base fragmentos de un tiempo compartido, arropado e iluminado por la amistad: la de Sonia y Mónica, pero también la de Claudia Mac Auliffe (quien es  Mónica  en escena, pero también ella misma) y Sonia Novello, un lazo real que siempre redunda en la dinámica de los espectáculos en los que comparten escenario." Leer más en  EL ESPECTADOR COMPULSIVO "Las Mónicas se suceden en los telediarios, en las noticias de pedido de informes en el Facebook, en la desesperación de madres que como las que conocemos, y que ya van yéndose de entre nosotros, no cesan en su búsqueda y su espera hasta el último aliento. Pero para que la balanza no se incliné demasiado hacia el platillo del dolor, la puesta consigue un equilibrio entre el humor ingenuo de las dos, y la fantasía de los deseos, y de un porvenir que pudo haber sido, para arrancarnos a pesar de todo, una sonrisa."  Leer más en LUNATEATRAL "Un excéntrico Jesús de túnica ...
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Un cuento en cien palabras   Ella, la más anciana del barrio, tenía 98 años y el mismo día en que nació su padre había plantado un Paraíso en la cuadra. El barrio con los años había cambiado  bastante su apariencia. Ya  eran pocas las casas bajas con puertas de rejas, frentes con molduras y se iban imponiendo pretenciosos dúplex.  Ella se jactaba de que el  Paraíso y su casa eran de lo poco que quedaba de historia en el barrio. Pero, a unos vecinos empezó a molestar el añejo árbol:  que daba mucha oscuridad,  que ensuciaba y lo hicieron tirar. Esa mañana ella  no despertó.
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  Perder la memoria Perder la memoria es como aferrarse al instante. Desconocer las pertenencias para volverlas a elegir.  Puede parecerse   a ser niña, para  inventar palabras, buscar caricias sin pudor ,reír con sorpresa y asombrarse de que  el perro es perro. Perder la memoria puede parecerse a   inventar el silencio. A elegir olvidar. ¿Desde cuándo hay que recordar como máquinas  y atragantarse de datos y palabras? Perder la memoria puede   ser una forma de decidir la  impermanencia ,   De transgredir una lógica para construir otra. Puede ser una de las formas de la rebeldía. Una de las formas de la libertad. Sonia Novello febrero 2025
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Más literatura por favor   “Un libro no acabará con la guerra ni podrá alimentar a cien personas,  pero puede alimentar las mentes y, a veces, cambiarlas”. Paul Auster   En la esquina de Perú y Belgrano, el increíble edificio Otto Wulff.  Ciertamente, entre los más icónicos de la ciudad, restaurado hace pocos años, conjuga belleza y enigma.  Eso sí, muy inoportuno el contraste, en su planta baja, del cartel, de la cadena de cafeterías norteamericana Starbucks, que allí funciona con gran amplitud de espacio despegándose irrespetuosamente del majestuoso inmueble. Bueno, resulta que una de estas mañanas en esa zona sucedió algo inesperado, que llamó gratamente mi atención por su desfase con el ritmo vertiginoso y ruidoso propio de esa zona, un día laboral alrededor de la 9 de la mañana: un hombre, un paseante leía mientras caminaba, como abstraído del bullicio. Venía por Perú y al llegar a la esquina de Belgrano, se detuvo y siguió leyendo hasta que ...
  NO TODOS LO S ÁRBOLES MUEREN DE PIE “(…) Qué sería del viento sin el árbol que lo llena de manos y caricias.” Julio Cortázar, quien vivió en el  barrio de Agronomía hasta irse a Francia  en 1934. Al llegar al barrio doblé por la cuadra para llegar a casa, pero por un instante dudé. ¿Había doblado bien? Sí, era mi cuadra. Es que me desorientó el sol incendiario del mediodía de verano azotando la vereda donde solía haber sombra. Y ahí lo vi, en medio de la vereda: un pozo recién  brutalmente  removido, la tierra rota, negra, aún fresca al descubierto, restos de raíces como  lombrices aún estremecidas  por la violencia -inevitable supongo- con la que se arrancó el tronco. ¿ Cómo lo hicieron? Parecía arrancado de cuajo, ¡pero era enorme! Habían sacado el árbol más ancho del mundo (de mi mundo al menos).  El cuerpo del árbol ya no estaba. Ni mutilado ni tirado. Las ramas en el suelo y las hojas aún brillantes exhalando ...