Un cavaliere della patria “Ser abofeteado teniendo las manos atadas detrás de la espalda es algo que no le deseo a nadie”. Amadeo Novello. Diario de guerra . Su primera fuga fue una noche estrellada. Cuenta que avanzaban arrastrándose por tierra solo cuando las nubes tapaban la luna. Es que esta iluminaba demasiado el borde de la carretera de pedregullo llena de barro y de pozos de la zona de montaña por la que se desplazaban, bajo el cielo de Yugoslavia. La mirada de mi papá era casi siempre grave y atormentada. Los ojos muy claros y como allá atrás de un velo. O apenas cerrados como para apuntar bien lejos y clavarlos en el infinito. Con cierta presunción de la experiencia de vida, con dolor y orgullo, parecía decir: “Yo, sufrí”. Siempre que posaba para una foto, se le notaba el peso de hacerlo para la posteridad, para que en él se viese todo él. Es que en ese hombre viejo se confundían el pasado de guerra y...